De rimas y divagaciones


Olvido

                                Ha quedado mi cuerpo sepultado,

                    solo, apartado, ausente, frío, muerto…  

en esa ardiente arena del desierto,

vacío de esperanzas, derrotado.


Se fueron los aplausos, han cesado

sonrisas, parabienes, cielo abierto…

Ahora, la oscuridad, el aire yerto;

nada queda; es el fin; todo acabado.


Presiento ya mi carne devorada

por un tropel de bocas insaciables

en disputa feroz por mis despojos.


Hoy me entrego a su furia desatada;

me someto a sus ansias implacables

de anidar en las cuencas de mis ojos.


Abatimiento

Estoy aquí abatido, abandonado        

a las viejas locuras de mi mente,  

cautivo y prisionero de un ingente 

cargamento de dudas, desbordado    


por el rayo de mis sombras, atado        

al carro de mi angustia fieramente, 

quebradas mis defensas de repente, 

caído en el camino, echado a un lado.


¿Cómo evitar que todo se despeñe       

y se termine todo en un momento 

entre las duras garras de la tierra?


Jamás podré surgir, aunque me empeñe,

sin encontrar la causa, el elemento,

que impulsa los demonios de esta guerra.


Paulino Carasa



 EL SUEÑO

¿Dónde estoy? El lugar es una panorámica caleidoscópica de un mundo que ha construido mi mente subconsciente es inmenso no tiene final es etéreo no existe gravedad andamos volando todo es resplandeciente y hay una infinidad de gente de seres mucha gente muchísimos seres y yo busco y busco y quiero encontrar quiero ver a aquellos seres queridos que se fueron que ya no están y busco y busco sin descanso y quiero correr y correr pero no avanzo al fin los encuentro y los veo y los saludo y los abrazo y estoy con ellos y les hablo pero no me entienden y me hablan pero no los comprendo son mi madre y mi padre juntos unidos de la mano y son mis abuelos a los que no conocí en vida y son mis primos a los que quitaron la vida violentamente con disparos y son mis tíos y mis tías y aquel bebé mi hermano que murió con pocos días de vida y con quien nunca pude jugar y quiero saber y entender y hablar y jugar y reír y llorar pero nada puedo y me angustia la situación y ellos me calman y me acarician y me abrazan y me besan y entonces me acompaña el sosiego y alguien me indica el final de la aventura no se quién y entonces todo se desvanece y todo acaba y despierto.

 


No, nunca tuve este sueño, pero quizás algún día se cumpla.


Pedro Rodríguez 


DIVAGACIONES FILOSÓFICAS BARATAS


Es jueves, para esta tarde, por encargo de Lola, tengo que escribir un relato que cumpla los requisitos de un monólogo interior, tomaré nota de mis disquisiciones mentales mientras voy a comprar el pan… Lola, qué curioso, cómo habrá llegado Dolores a convertirse en Lola. Debería haber sentido antes esta curiosidad, pues ese es, o era, el nombre de mi hermana, mi madre, mi abuela y mi bisabuela, y también de Loli, mi enamoramiento adolescente que no cuajó, no sé si porque rompía el ritmo o porque ya tenía demasiados dolores en mi vida. Aunque a lo mejor era yo quien le rompía el ritmo a ella. Dónde va ese idiota, pobre mujer, qué susto se ha llevado. Llego a la panadería, la cola avanza lentamente, como si el tiempo se hubiera detenido en este pequeño rincón de la ciudad: rostros cansados algunos impacientes ¿Qué historias llevarán consigo? Un grupo de estudiantes aprovecha el recreo para tomarse un tentempié. En mi época del insti, no todos los días podías comprarte un pincho de tortilla en el “Castillo”, menudos refrigerios se meten ahora estos jovenzuelos. Un hombre detrás de mí murmura algo sobre el tiempo, pero no le presto atención, mis pensamientos divagan por otros derroteros. El olor del pan recién horneado me envuelve y me hace recordar las mañanas de mi infancia. Finalmente llego al mostrador, el panadero me sonríe y, sin pedírselo, ya conoce mis preferencias, me entrega una barra de pan caliente, bien cocido, crujiente.

Al salir de la panadería, respiro hondo y dejo atrás mis preocupaciones. Mientras camino hacia casa, con el aroma de la tahona llenando mis sentidos, me doy cuenta de que un gesto tan simple como comprar pan, te hace ver que también hay alegría en lo cotidiano. Rojo, no viene nadie puedo cruzar, no, enfrente hay un niño al que debo dar ejemplo, 5,4,3,2,1, verde, mi familia espera el pan caliente, el crujido de la corteza al partirse.


SEGUNDA VERSIÓN

Es jueves, para esta tarde, por encargo de Lola, tengo que escribir un relato que cumpla los requisitos de un monólogo interior, tomaré nota de mis disquisiciones mentales mientras voy a comprar el pan… Lola, qué curioso, cómo habrá llegado Dolores a convertirse en Lola. Debería haber sentido antes esta curiosidad, pues ese es, o era, el nombre de mi hermana, mi madre, mi abuela y mi bisabuela, y también de Loli, mi enamoramiento adolescente que no cuajó, no sé si porque rompía el ritmo o porque ya tenía demasiados dolores en mi vida. Aunque a lo mejor era yo quien le rompía el ritmo a ella. Dónde va ese idiota, pobre mujer, qué susto se ha llevado. Menuda cola. Y qué lentitud, seguro que todos estos chicos aprovechan el recreo para tomarse un tentempié. En mi época del insti, no todos los días podías comprarte un pincho de tortilla en el “Castillo”, menudos refrigerios se meten ahora estos jovenzuelos. Por fin llego al mostrador, no sé si será posible recordar olores, pero el del pan recién horneado me envuelve y me hace recordar las mañanas de mi infancia.

¡Hasta mañana! Qué cosas: un gesto tan simple como comprar pan, te hace ver que también hay alegría en lo cotidiano. Rojo, no viene nadie puedo cruzar, no, enfrente hay un niño al que debo dar ejemplo, 5,4,3,2,1, verde, cuando llegue a casa acercaré el pan al oído de mi esposa y le haré crujir, se le hará la boca agua.


José Francisco Gómez García

A LO LEJOS UNA LUZ INTENSA

Allá a lo lejos descubro una luz intensa.Oigo el susurro del viento y el fuerte oleaje. No creo que venga mucha gente por este paraje . Además el sol radia fuerte y me asfixia mucho .



Además mi piel es muy sensible . Al cabo de un rato escucho una música preciosa que oigo desde la otra orilla del mar. Cómo me relajo . Al momento quedo dormida y al despertarme descubro la hora que es. Es casi media noche y la música la ponían para ahuyentar a las pobres aves.


Esther Morán














Comentarios

  1. En el segundo verso del soneto "Abatimiento" falta la preposición "a" al comienzo del mismo

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